Nada necesito de lo que puedes darme
sólo que me digas quién soy
porque fuiste el expoliador que me arrancaba trozos
mientras robabas mis labios a golpe de martillo
soltando mis verbos a fuerza de escoplo
labrador que surcaba con gubia y sembraba clavos en mis vigas...
No sé quién eres
nunca lo supe...
Maza... ruido sordo que llama
Punta... dolor agudo que se desliza por las entrañas grises
Golpean la memoria al compás del tono que elegí para ti
No lo cojo
quién será...
… ¿acaso sabes a quién llamas?
Nada necesito de todo lo que espero
salvo que nadie intente extraer el hierro que me atraviesa
porque encarnado está
entre los pedazos de tus miradas
estampas en el álbum que rescata mi olvido
de la escombrera que fuimos capaces de colmatar
No sabes quién soy
nunca lo supiste.
Martillo... a ritmo de respiración agitada
Yunque... silencio que recibe el dolor
Golpean las sienes con el pulso del tiempo
No ha sonado tu tono
porque el número no existe
… ¿te cortaron la línea por devolver la última factura?