domingo, 10 de abril de 2011

Pacífico



Y lo llaman Pacífico...
y yo era grande
y las hormigas pequeñas, la estraza ruidosa...,
y los castillos de arena, las torres de naipes
y los caminos de dominó.

Y lo llaman Pacífico...
y en nada queda todo,
y el movimiento es destrucción
y el movimiento es vida.
Y al final, desplazarse es la metáfora del mundo.

viernes, 8 de abril de 2011

Sal

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Vuelven.
Sin invitación, sin deseos.
No preguntan,
Sólo llegan.
Mirad,
No nos miran,
Esquivan  la vida,
Sólo están.

Amaneciendo en silencio,
Naranja frío está el cielo
Desesperado, el tiempo
Despacio, despacio
Se va.
Un día más,
Un día menos.
Vuelven
Nos miran
Nos llevan
Y se quedan.
Y cuando ya no estamos,
Cuando ya no vuelven
Susurran, al oído
De quien mira atrás.
 
 
 
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miércoles, 6 de abril de 2011

El espejo

               Me acercaba tanto, tanto, tanto, que perdía la referencia de mí mismo, me miraba a los ojos, intentaba ver bien adentro de mis pupilas, eran la oscura entrada por la que sería capaz de ver mi mente...¿cómo era posible que en una cabeza tan pequeña cupiesen ideas tan disparatadas? Acaso no me preguntaban enfadados... ¡¿pero tú qué tienes en la cabeza?! ¡Pues bien !, lo averiguaría, ya sabía yo que si me empeñaba en algo lo conseguía, porque no paraba hasta salirme con la mía. Así que buscaba, y me acercaba al espejo más y más, y me acercaba la luz para ver mejor hacia dentro pero...¡maldita sea! entonces se cerraban y seguía sin ver. A lo mejor, además, tenía que estar muy quieto... pues ni aún con esas, el espejo empañado y ¡nada! Sólo podía haber una explicación, y además seguro que era eso (las madres siempre tienen razón), qué contento me puse, en mi cabeza no había nada, simplemente me entraban las ideas por los ojos, movían mis manos y mis pies y, después, salían por mi boca. Es que... ¡era un cabezahueca!.


Hombre mirándose al espejo

lunes, 4 de abril de 2011

Oscar Domínguez y el Surrealismo en España






“Óscar Domínguez. Una existencia de papel” es el título de una exposición que nos ofrece el TEA (Tenerife Espacio de las Artes) y que nos acerca a la obra del Dragonnier des Canaries, quien ocupó un puesto relevante en el surrealismo. Siempre entre la realidad y el sueño, este pintor transgresor y turbador, destacó también como ilustrador y aportó la invención de la técnica de la decalcomanía (presión de gouache negro ente dos planchas). Plenamente inmerso en su época está en contacto con el movimiento surrealista, ilustra obras de los grandes poetas del momento, se aproxima a Picasso y colabora con la Resistencia durante la ocupación.



Un poco sobre Óscar Domínguez y el surrealismo español:

El movimiento surrealista en España tiene un importante núcleo en Canarias gracias a Eduardo Westendahl quien cohesiona un grupo integrado por Oscar Domínguez, Juan Ismael, Emeterio Gutiérrez Albelo, Pedro García Cabrera, Domingo López Torres y Agustín Espinosa. La intensa actividad artística que desarrolla este grupo se vio truncada al disolverse a causa del inicio de la Guerra Civil.
La trayectoria de Óscar Dominguez se desenvuelve entre Tenerife y París, de 1927 a 1936. En estos años, tras ser enviado por su padre a París a trabajar para la empresa frutera familiar, el artista establece una provechosa relación con el movimiento surrealista: en 1928 tiene lugar la Exposición en el Círculo de Bellas Artes de Tenerife junto a la pintora francesa Lily Guetta, en 1933 llega su primera individual también en el Circulo de Bellas Artes y es en 1934 cuando conoce a Breton y a Éluard y se une al grupo surrealista (con el que mantuvo lazos hasta 1945); participa en 1935 en la exposición surrealista organizada por Eduardo Westendahl en el Circulo de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife ocasión para la que invitó a A. Bretón, quien llegó a Tenerife con Jacqueline Lamba y Benjamin Péret; además de participar en la exposición Domínguez firma el manifiesto “Du temps que les surréalistes avaient raison”. A partir de aquí, fabricó objetos -participa en Paris en la Exposition Surrealiste d'Objets, en la Gallerie Charles Ratton-, visitó Barcelona y contactó con Remedios Varo, Manuel Viola y Esteban Francés, con motivo de la Guerra Civil, se exilió en París, y continua con su incesante producción artística; publicó dibujos automáticos en “Minotaure” y sus investigaciones en el campo del automatismo le llevan a la invención de una nueva técnica, la decalcomanía. Mientras, va recogiendo todo lo que le interesa de otros pintores, como Dalí, Magritte, Picasso, Chirico, etc.

domingo, 3 de abril de 2011

Felicidad

"Porque la felicidad es, precisamente, un subproducto de la función, de la misma forma que la luz es un subproducto de la corriente eléctrica que pasa por los cables. Si el movimiento de la corriente es interrumpido, no hay luz. Por eso, los que buscan la felicidad como fin en sí misma no la encuentran. El hombre debe tratar de ser como el cerrojo que funciona, como el paso ininterrumpido de la corriente eléctrica, como el convaleciente cuyos ojos, tras pasar largo tiempo en el fondo de sus cuencas, transidos de neuralgias y de fiebres, casi sin poder moverse por el dolor, ahora pasan rápidamentede un lado a otro con la misma facilidad con que los gráciles peces se deslizan por el agua clara. Los ojos funcionan, la corriente funciona. Y brilla la luz. En esto consiste la felicidad: en funcionar bien."

                                                                                    T.H. White. El libro de Merlín.

viernes, 1 de abril de 2011

¡Qué bueno ...el café!


¡¡Que bueno ...el café!!, precisamente porque le habían amargado el día, el café, sin azúcar, le supo muy dulce, intensamente reconfortante. No era necesario dar más vueltas a toda aquella tragicomedia que le cayó en suerte, total ¿para qué? Lo pasado ya pasó y lo hecho hecho está, ¿no?, eso decía su abuela... A fin de cuentas, nada podía cambiar, se acabó, ya está. Tampoco fue culpa suya, simplemente se limitó a actuar como creyó conveniente. Ahora ya daba igual, el café calentó su pecho, tiñó su memoria y la oscuridad le hizo olvidar todo. Ahora estaba feliz, se levantó y caminó hacia el pasillo, no recordaba haber dejado la luz encendida, ni siquiera vio su propio cuerpo sin vida a sus pies, su cadáver perlado, inmóvil, con una cianótica sonrisa en sus labios. Estaba realmente bueno...ese café.