La primera, la igual, la que conoció y nombró....Lilith, acallada, superviviente, libre, eterna... Lilith conoce.
miércoles, 8 de octubre de 2014
Esta Noche.
Esta noche no me alcanzas
No hay suficiente luz en el universo
Capaz de desvelar mis rincones
Esta noche no hay aire que me llene
Ni viento que me arrastre
No me alcanzas
Háblame de todo, de todos
No calles, no dejes que se cierren
Mis ojos
Háblame desde siempre
Que no olvide
Esta noche hay silencio azul
Rondando mi morada sombría
Esta noche se recoge sobre sí misma
Atrapa negra los dedos que me buscan
Y se derrama por mi cuerpo
Desollando el tiempo que va a comenzar
domingo, 7 de septiembre de 2014
Espigón
¿Quién te trae
Ruda y agitada,
Mar?
¿Quién te lleva
Denso
Denso y crispado,
Mar?
Entraña primera
Arañas la orilla y te acercas
hecha jirones de luz
Ya no se oyen los cantos de tus hijas
Sola y enorme gimes su desespero
Dolor Antiguo
Extiendes las redes pérdidas
entre tus noches
Llegan tus mensajeros
Solo y profundo miras en sus ojos vacíos
En tus crestas resuenan
Incansables ecos húmedos y blancos
Deseos ahogados en otras mareas
Acariciadas por brisas lejanas
Arrastradas hasta puertos sin fanal
Tus labios salobres
Recitan un responso de vísperas
Murmullo
Del viento
Aliento
Vital
¡Estalla, estalla!... Estalla
jueves, 1 de mayo de 2014
Mañana de nieve y humo
Llueve mansamente y sin parar, llueve sin ganas pero con una infinita paciencia, como toda la vida, y sé que mañana comenzará de nieve y humo hasta que terminen de crecer los lirios salvajes y huela de nuevo a canela y aceite. Pero eso será mañana, mientras tanto aquí dura un hoy que parece inabarcable en su silencio y tesón, aunque alrededor de su presencia la quietud hable sin parar de aquellos días que ya casi hemos olvidado.
Llueve mansamente, con la paciencia de una vida que va comprendiendo, al fin, que puede existir una mañana que olvidó el ayer, una vida infinita en el presente y apenas iluminada por esos momentos en los que ni siquiera reconoce su propio esfuerzo al abrir los ojos y contemplar allá, más allá de la lluvia y las nubes y los lirios salvajes, las palabras de un tiempo que ya no será.
jueves, 30 de enero de 2014
Me acuerdo.
Me acuerdo
del tacto del viento
de sus deslavadas articulaciones quebrantando las cimas
aún oigo las voces
y las risas
y el mar
nada
Me acuerdo
del olor de la luz
de su empeño en impregnar todas las razones
aún veo los rostros
y el llanto
y el sol
nada
Me acuerdo
del sabor de las palabras
de sus vanas coberturas y míseras grandezas
aún veo las manos
y el grito
y ya
nada
De todo me acuerdo
... destruimos con fuego y sal, fuimos los más hermosos verdugos.
Sigo buscando entre llamas el camino de vuelta.
miércoles, 29 de enero de 2014
Yo, Preposiciones y Escaleras.
Yo, Preposiciones* y Escaleras**
Eran refugio las escaleras porque por ellas transitaba mi soledad. Allí yo era invisible, era estatua ni siquiera esquivada por los transeúntes. Yo allí no estaba.
Eran refugio, eran lugar que se dejaba sentir cuando empezaba a sentirme, espacios de percepción que permanecen en mi memoria sin orden, sin tiempo, flotando en el sordo eco del silencio.
Siguen sonándome a hueco los pasos en las escaleras.
Reviso luces, observo planos, ángulos, aristas, líneas dedálicas que absorben la atención... busco algo reconocible en los conglomerados, en la gradación tonal de las baldosas de cemento hidráulico o en la iterada geometría de los diseños en blanco y negro.
Y deslizo los dedos por la pátina abandonada de andares presurosos y silenciosos, huella de satén realzada con fregonas y lejías. Es ese el olor básico de las escaleras. Así me desinfectan las escaleras.
A las escaleras se las quiere porque comunican y exigen esfuerzo.
ANTE las escaleras... me paro, tomo aire, balanceo, respiro, calculo y vuelvo a respirar.
BAJO las escaleras no queda apenas luz, lugar o recuerdo.
CON las escaleras se aprehende el propio transitar, sus traspasos y direcciones, intersecciones, siempre arriba, o abajo, la posibilidad de arrellanarse y esperar,
esperar y seguir,
seguir y volver,
volver y subir,
subir y bajar.
CONTRA las escaleras... parar y morir.
DE las escaleras peldaños, barandas, muros, huecos encaracolados, ventanas, balaustres, pasamanos, de todo y para todos.
DESDE las escaleras escucho, observo, ensayo el discernimiento, el entendimiento, río, lloro.
EN las escaleras me relajo, pienso, me escondo, me distraigo, me cosuelo de mí misma y del resto.
ENTRE las escaleras pasillos... oscuros, luminosos, transitados, solitarios. Pasillos.
HACIA las escaleras una carrera de pasos sordos,
esquivar la atención ajena,
prestidigitación en el recodo,
huída a una cueva en la que hibernar a la luz de diciembre.
HASTA las escaleras ansiedad, prisa, taquicardia de palabras, frío en las venas, calor en los huesos.
PARA las escaleras... nada. Respeto. Silencio.
POR las escaleras a rastras de los sentidos y voces, jadeos y fatigas, mi reino por las escaleras.
SEGUN las escaleras cansancio, dolor de inarticulaciones, mareo y vértigo, carreras, alegrías, tropiezos, rodar.
SIN las escaleras abandono, miedo, templo de pasado, oscuridad de futuro, temblor de presente.
SO las escaleras: adivinanzas taconeadas, poemas ritmados, melodías de allegro ma non tropo, diminuendo, o forte in crescendo.
SOBRE las escaleras la sinfonía inacabada.
TRAS las escaleras... yo.
[*Preposición: Palabra invariable que introduce elementos nominales u oraciones subordinadas sustantivas haciéndolos depender de alguna palabra anterior. Varias de ellas coinciden en su forma con prefijos.
**Escalera: construcción diseñada para comunicar espacios situados a diferentes alturas.]
miércoles, 15 de enero de 2014
A veces, el invierno.
A veces, el invierno
A veces el invierno,
se sacude cuando lo miro,
dibuja el frío a rayas en tu frente.
A veces el invierno,
enciende la luz que pesa en los tejados,
roza las esquinas afiladas de tu boca.
A veces el invierno,
sale manso hasta la puerta,
deja caer la nieve tras tus ojos.
A veces el invierno,
amanece en mis bolsillos,
trepa hasta tu cuello y lo calienta.
A veces
el invierno...
A veces
martes, 17 de diciembre de 2013
Fríos tatuados.
Esa luna delató la huída de las nubes,
pero tus excusas no las alcanzaron...
Volverán cristalinas, y caerán hirientes.
Hay fríos que son voces tatuadas en los huesos.
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